Tras una trayectoria construida entre Italia, Berlín, Barcelona y una curiosidad que nunca ha aceptado límites de género, Vaert presenta Get Down, su nuevo lanzamiento en Live at Robert Johnson. El proyecto de Gianluca Accardi atraviesa house, techno, tensión hipnótica y profundidad emocional sin instalarse definitivamente en ninguno de esos espacios.
Antes de que su música apareciera en sellos como Afterlife, RSPX, Traum o Live at Robert Johnson, Gianluca Accardi pasó años viajando por Australia y el sudeste asiático, experimentando con demos y buscando una forma artística capaz de sostenerse más allá de un lanzamiento aislado.
Esa forma comenzó a definirse en Berlín. Las noches en Panorama Bar, Club der Visionäre, Renate y Sisyphos, junto con el tiempo de aislamiento provocado por la pandemia, le permitieron desarrollar el lenguaje que terminaría convirtiéndose en Vaert. De aquel periodo surgió High Hopes, primera publicación oficial del proyecto, y una etapa especialmente fértil que también desembocó en Posterity, su colaboración con Mind Against para Afterlife.
Ahora, Get Down y Without U abren un nuevo capítulo. Más físicas, directas y próximas al house, ambas piezas mantienen la búsqueda de profundidad que atraviesa toda su discografía. En conversación con Vicious Magazine, Vaert habla sobre la creación de su identidad, el tiempo que separa una producción de su lanzamiento y la necesidad de mantenerse en evolución permanente.
Antes de los lanzamientos y del reconocimiento internacional estaba Gianluca Accardi, un artista nacido en Italia cuyo proyecto terminó encontrando sus raíces en España. ¿En qué momento surgió realmente Vaert, qué necesidad personal o creativa te llevó a construir esta identidad y cómo transformó el paso entre ambos países tu manera de escuchar, producir y entender la pista de baile?
Antes de nada, gracias por invitarme. Es un placer formar parte de esta conversación.
Vaert nació durante el periodo en el que viví en Berlín, después de pasar algunos años viajando por Australia y el sudeste asiático. Durante aquella etapa conocí a Freddie y Alex, mientras estaban de gira entre Australia y China. Yo me encontraba en una fase de experimentación constante, intentando comprender hacia dónde quería llevar mi música. Algunas de mis demos empezaban a llamar la atención de DJs a quienes enviaba habitualmente promos e ideas.
Antes de Vaert, ya había publicado un single bajo el alias Åmachørd, pero la visión general seguía siendo bastante inmadura y nunca llegó a evolucionar hasta convertirse en un proyecto completamente desarrollado.
Cuando regresé a Europa me trasladé a Berlín, donde finalmente encontré la estabilidad necesaria para concentrarme en construir algo más significativo y duradero. Al mismo tiempo, amplié mi perspectiva musical sumergiéndome en la cultura de club de la ciudad y pasando incontables noches en lugares como Panorama Bar, Club der Visionäre, Renate y Sisyphos. Ese fue el entorno en el que Vaert cobró vida de verdad.
Por desgracia, poco después de mi llegada el mundo se detuvo. La pandemia hizo imposible crear nuevas conexiones en la ciudad, pero también me dio algo igualmente valioso: tiempo. Tiempo para producir, experimentar y desarrollar mi sonido.
Durante ese periodo escribí las primeras demos bajo el nuevo alias, entre ellas High Hopes, que terminó convirtiéndose en el primer lanzamiento oficial del proyecto.
Creo que todo lo que ha moldeado mi gusto y, como consecuencia, la evolución de mis producciones, procede de una curiosidad inagotable. Nunca he querido encerrarme dentro de una escena o un género concreto. Siempre he intentado seguir aquello que conecta conmigo de manera auténtica en cada momento de mi vida.
Tanto Berlín como Barcelona han sido capítulos fundamentales en ese recorrido, porque me permitieron experimentar mi pasión por la música electrónica desde dentro, rodeado de personas inspiradoras y escenas vibrantes.
«Nunca he querido encerrarme dentro de una escena o un género concreto».
Tus primeras apariciones como Vaert comenzaron a tomar forma alrededor de 2022, pero 2023 marcó un paso importante con High Hopes en HABITAT Records y, especialmente, Posterity, tu colaboración con Mind Against publicada por Afterlife. ¿Cómo recuerdas aquella primera etapa y qué cambió dentro de ti cuando tu música entró en el universo de un sello con una exposición internacional tan fuerte?
Sin duda, hay momentos en la vida de un artista que resultan más prolíficos que otros. Aquellos años en Berlín, incluida la colaboración con Mind Against, fueron claramente uno de esos periodos.
Curiosamente, el momento en el que termino un track rara vez coincide con el momento en que el mundo lo escucha. La distancia entre creación y publicación puede ser muy larga y, cuando la música finalmente aparece, mi visión artística suele haberse desplazado ya hacia otro lugar.
Aun así, siempre he intentado confiar mi música a sellos capaces de ofrecerle el mejor contexto posible y ayudarla a alcanzar todo su potencial.
Si observamos tu discografía hasta 2026, encontramos High Hopes, Posterity, XPLORE, Need You, tu remix de Grindhouse de Radio Slave y Danton Eeprom para RSPX, Can’t Be Home en Traum y ahora Get Down. ¿Qué hilo emocional o técnico conecta todos estos lanzamientos y cuál consideras que cambió de manera más profunda tu lenguaje como productor?

Al mirar mi catálogo, creo que el hilo emocional que conecta todos mis lanzamientos es la búsqueda de profundidad.
Siempre he querido que mi música construya un espacio emocional en el que la gente pueda perderse, reflexionar y sumergirse en un viaje personal.
Get Down representa el momento en el que adquirí una conciencia mucho más clara sobre cuál es mi identidad artística actual. Al mismo tiempo, ya tengo mucha música inédita que podría volver a cuestionar esa identidad y empujarla hacia un lugar inesperado.
La evolución constante siempre ha formado parte de quien soy.
«El hilo emocional que conecta todos mis lanzamientos es la búsqueda de profundidad».
Get Down llega a Live at Robert Johnson junto a Without U. Son dos temas que parecen llevar tu sonido hacia un terreno más físico, directo y próximo al house, sin abandonar la tensión hipnótica que atraviesa tu obra. ¿Cómo tomó forma este lanzamiento, qué querías expresar de manera diferente y qué significa para ti publicar en un sello tan ligado a Robert Johnson y a la tradición electrónica de Frankfurt?
Con este EP quería demostrar que continúo buscando nuevas direcciones, pero sin perder el vínculo con los fundamentos que hicieron que me enamorara de la música electrónica: el house y el techno.
Esas influencias siguen guiando todo lo que hago, aunque el resultado final continúe evolucionando. En muchos sentidos, este lanzamiento también representa una progresión natural dentro de mi recorrido hacia sellos que reflejan verdaderamente mi visión artística.
Publicar en Live at Robert Johnson ha sido un auténtico honor, especialmente por el increíble apoyo que he recibido tanto del propio sello como de la comunidad que vive habitualmente el club.
Este lanzamiento te define como un “poeta sonoro” situado entre la introspección individual y el éxtasis colectivo, mientras que el trabajo visual de Konstantin Fürchtegott Kipfmüller explora la percepción, la reducción y el significado como un espacio artístico independiente. En 2026, después de publicar en Afterlife, RSPX, Traum y Live at Robert Johnson, ¿qué partes de tu identidad artística sientes plenamente definidas y cuáles estás preparado para romper o reconstruir durante el próximo capítulo de Vaert?
Como he dicho anteriormente, Vaert es, ante todo, un viaje en evolución.
No me siento preparado para trazar una línea definitiva bajo ningún aspecto de mi identidad artística, porque la estoy cuestionando y redefiniendo constantemente.
Mis próximos lanzamientos explorarán territorios que todavía no he tocado. Una vez más, me he obligado a experimentar con nuevas maneras de escribir y producir música.
Eso es lo que mantiene vivo el proyecto para mí: la sensación de que siempre existe otra dirección que merece la pena explorar.
«Vaert es, ante todo, un viaje en evolución».
VAERT ENCUENTRA UN NUEVO HOGAR EN LIVE AT ROBERT JOHNSON
Con Get Down, Vaert no abandona el lenguaje emocional e hipnótico que ha definido su recorrido; lo desplaza hacia una forma más física, directa y conectada con los fundamentos del house y el techno.
El lanzamiento confirma además una relación coherente con Live at Robert Johnson, un sello cuya identidad trasciende la función editorial para prolongar la cultura, el criterio y la sensibilidad de uno de los espacios fundamentales de la electrónica alemana.
Para Gianluca Accardi, sin embargo, cada definición sigue siendo provisional. La identidad no aparece como una meta, sino como una estructura que puede cuestionarse, desarmarse y volver a levantarse. En ese movimiento permanente reside la verdadera naturaleza de Vaert.


