Esto supone la puntilla al eje británico.
Se consumó el tijeretazo. Quienes pensaban que la entrada de Native Instruments en el transatlántico corporativo de inMusic iba a traducirse en una balsa de aceite para sus desarrollos, ya pueden ir despertando del letargo.
La factoría comandada por Jack O’Donnell ha ejecutado un movimiento de manual. Se trata del cierre fulminante de la delegación británica. Con el despido en bloque de la cúpula ejecutiva y el repliegue de tropas hacia los cuarteles generales de Alemania y Estados Unidos.
Centralizar para recortar; la vieja receta del capitalismo de gran escala aplicado a la tecnología musical
El zarpazo no es menor. No hablamos de una simple mudanza de oficinas o de un ajuste de personal administrativo. Lo que queda en el aire es el timón de tres de las columnas vertebrales de la producción y el clubbing global. Se trata del ecosistema de software Traktor, las cajas de ritmos Maschine y ese titán de las librerías que es el catálogo Komplete.
El temor a una ralentización drástica en las actualizaciones de software es una sospecha más que fundada
La comunidad de DJs y productores, siempre tan propensa al escepticismo, asiste a la jugada con el ceño fruncido y los peores augurios sobre la mesa. No es para menos. Con precedentes como los de Akai Professional o la reciente digestión de Moog en el mismo estómago empresarial, el temor a una ralentización drástica en las actualizaciones de software es una sospecha más que fundada.
La comunidad de DJs y productores, siempre tan propensa al escepticismo, asiste a la jugada con el ceño fruncido
La gran pregunta que flota ahora mismo en los estudios de medio mundo es si inMusic mantendrá el cordón umbilical del soporte técnico para los usuarios de hardware antiguo, o si este giro estratégico acelerará una obsolescencia programada que obligue a pasar por caja. El negocio manda, la música espera.


