CRIS OCAÑA: TRES DÉCADAS ENTRE LA CABINA, EL ESTUDIO Y LA TRANSMISIÓN DEL OFICIO

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Tras regresar de una gira por España, Francia e Italia, el artista chileno Cris Ocaña conversa con Vicious Magazine sobre la evolución de la escena europea, el valor de la experiencia frente a la exposición digital y la responsabilidad de formar a una nueva generación de DJs. Con un nuevo lanzamiento en Crazy Nutz, el productor reivindica la identidad sonora como el único territorio que ninguna tendencia puede sustituir

Casi tres décadas dentro de la música electrónica permiten contemplar la industria desde un lugar poco habitual: con la memoria suficiente para recordar cómo era antes de las redes sociales y, al mismo tiempo, con la energía necesaria para continuar buscando ese tema capaz de cambiarlo todo.

Cris Ocaña pertenece a esa generación que aprendió el oficio acumulando horas en cabina, construyendo sesiones sin atajos y entendiendo el warm-up como una forma de respeto. Su reciente paso por varios países europeos lo ha devuelto a Chile con nuevas referencias, estímulos de producción y una lectura renovada del presente.

En paralelo a su actividad artística y a su nuevo trabajo para Crazy Nutz, desarrolla una faceta formativa desde la que transmite técnica, disciplina y una idea central: una carrera no se levanta compitiendo con los demás, sino encontrando una voz propia.

Acabas de regresar de una gira por España, Francia e Italia. ¿Qué sensaciones te deja este paso por Europa y qué lectura haces del momento que vive actualmente la escena electrónica en el continente?

La verdad es que siempre es un agrado pinchar en Europa. Vengo todos los años y siempre me llevo grandes sorpresas. Sin lugar a dudas, es una de las escenas más avanzadas del mundo.

Cada vez que regreso a Chile, vuelvo con ideas muy innovadoras, ya sea para mi performance o para alcanzar nuevos sonidos dentro de la producción musical.

Llevas prácticamente tres décadas vinculado a la música. Cuando te subes hoy a una cabina, ¿qué buscas transmitir que quizá no buscabas cuando empezabas?

Para mí, lo más importante es que el público disfrute de mi show a través de la conexión con la música. Lo supe desde la primera vez que subí a un escenario y continúa siendo así hasta el día de hoy.

Transmitir buena energía y conseguir que la gente olvide todos sus problemas, al menos durante el tiempo que estoy pinchando, me parece una de las cosas más hermosas de este oficio.

“Conseguir que la gente olvide sus problemas mientras estoy pinchando es una de las cosas más hermosas de este oficio”.

Después de tantos años de carrera, ¿hay algo que Europa siga enseñándote como artista? ¿Alguna manera de entender el clubbing o la música electrónica que continúe siendo una referencia para ti?

Cada vez que vengo a Europa me nutro de sonidos nuevos. Sinceramente, lo que encuentro aquí se convierte en una referencia importante para aquello que voy a desarrollar durante los meses siguientes.

Siempre he dicho que Europa está dos pasos por delante del resto del mundo en cuanto a tendencias musicales.

Desde hace un tiempo compaginas tu faceta como artista con un proyecto formativo dirigido a nuevos DJs. ¿Qué te ha aportado la enseñanza que no habías encontrado ni en el estudio ni sobre un escenario?

Creo que es la manera perfecta de dejar mi huella en la sociedad y, al mismo tiempo, construir mi legado como músico.

No se trata únicamente de entregar conocimientos, sino también de transmitir mis valores como persona y como artista. Intento enseñar a cada alumno que, con amor, trabajo, talento y pasión, es posible alcanzar el éxito como DJ y productor de música electrónica.

No hace tanto tiempo, vivir de esto parecía casi imposible. Hoy es una realidad. Como se atribuye a Albert Einstein: “99 % trabajo y 1 % talento”.

Después de trabajar con tantos alumnos, ¿qué es lo que más te preocupa cuando ves a alguien empezar una carrera en la música electrónica: la técnica, la mentalidad o las expectativas con las que llega?

A veces, lo más complicado es enseñar a alumnos que han aprendido previamente con una técnica incorrecta. En esos casos cuesta más corregir determinados hábitos que enseñar desde cero.

También puede ser difícil hacerles entender que es posible vivir de la música y que no tienen por qué contemplarla únicamente como un hobby.

Por último, siempre intento recalcar que esto no es una competición. No deben compararse con nadie más, porque cada persona es única y tiene su propio recorrido.

Hoy cualquier productor tiene acceso prácticamente a las mismas herramientas. Si la tecnología ha igualado el punto de partida, ¿qué sigue marcando la diferencia entre un artista que perdura y otro que desaparece?

Creo que la clave está en tener un sonido que te caracterice, algo que el público pueda identificar al escucharlo sin necesidad de leer quién es el artista.

Las tendencias pasan muy rápido. Buscar constantemente estar a la moda es un error grave que cometen muchos productores, porque termina quitándoles autenticidad.

“Tu sonido debe poder reconocerse sin necesidad de leer tu nombre”.

Has vivido una industria completamente distinta a la actual. ¿Hay algo que eches de menos de aquella forma de entender la música electrónica o crees que el cambio ha sido, en conjunto, positivo?

El desarrollo de las tecnologías actuales ha simplificado muchas cosas. Es importante saber utilizar las herramientas que tenemos disponibles, pero sin dejar atrás ni olvidar los fundamentos, tanto a la hora de pinchar como de producir.

Por otra parte, las redes sociales pueden mostrarnos una realidad que no siempre es verdadera, y debemos tener mucho cuidado con eso.

Aun así, si tuviera que ponerlo todo en una balanza, me inclinaría hacia lo positivo. Siento que estas herramientas representan una gran aportación, especialmente para quienes trabajamos profesionalmente en este ámbito.

Después de todo lo que has conseguido, ¿qué es lo que todavía te ilusiona cuando entras al estudio para empezar una canción completamente desde cero?

Hacer el hit que lo cambie todo en mi vida.

Creo que muchos buscamos algo así y son muy pocos quienes realmente lo consiguen. En cualquier caso, la producción musical es para mí una terapia interna que siempre está conmigo.

Vivimos un momento en el que gran parte de la música se descubre a través de una pantalla. Sin embargo, la esencia de la electrónica siempre ha estado en la pista de baile. ¿Sigues creyendo que un club es el único lugar donde un artista puede mostrarse de verdad?

Absolutamente. Detrás de una pantalla se pueden falsear muchas cosas. He visto artistas que reciben oportunidades gracias a una gran audiencia en redes sociales, pero cuando suben al escenario no tienen performance, no saben leer al público y carecen de psicología de pista.

Evidentemente, todos empezamos así, sin saber demasiado. La diferencia es que antes la experiencia iba construyendo poco a poco lo que llegábamos a ser.

Hoy todo sucede muy rápido y las nuevas generaciones quieren obtenerlo todo de inmediato. En ese proceso se pierden una de las partes más divertidas: pinchar durante horas interminables en casa o en afters con amigos, pasar días y noches en el estudio, aprender, equivocarse y luchar hasta encontrar el sonido que estabas buscando.

También se está perdiendo el valor del warm-up, lejos del ego y realizado siempre con un respeto inmenso hacia el artista principal. Siento que muchas de estas cosas se han ido diluyendo con los avances tecnológicos.

CRIS OCAÑA TAKE CONTROL!

El nuevo lanzamiento de Cris Ocaña en Crazy Nutz prolonga una trayectoria construida entre la experiencia de club, la evolución constante del estudio y una defensa firme de la autenticidad. Frente a una industria cada vez más acelerada, el artista mantiene una idea difícil de discutir: las herramientas pueden cambiar, pero ninguna tecnología reemplaza las horas de práctica, la capacidad de leer una pista ni la construcción paciente de un lenguaje propio.

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