Después de quince años de recorrido, Swann Decamme publica THERIOMORPHY, su primer álbum de estudio y, al mismo tiempo, una pieza clave en el décimo aniversario de Curiosity Music.
No llega como una recopilación de ideas acumuladas ni como una demostración de madurez forzada, sino como una obra que parece haber esperado su propio momento. Entre París, Londres, el Caribe y Montreal, el productor ha ido moldeando un lenguaje donde el groove actúa desde la sombra, las texturas orgánicas respiran con calma y la emoción no necesita imponerse para dejar huella. En esta conversación, Swann Decamme habla del tiempo, del viaje, de la escucha continua y de un disco que cierra una etapa para abrir otra más libre, más viva y más conectada con lo humano.
Después de quince años de lanzamientos, THERIOMORPHY llega como tu primer álbum de estudio. ¿Por qué era el momento adecuado para dar vida a un proyecto de esta envergadura, pensado como una obra en sí misma?
En los últimos años he viajado mucho y he vivido en entornos muy diferentes, entre París, Londres, el Caribe y Montreal. Cada lugar me ha aportado algo particular, en los paisajes, las energías, los encuentros, pero también en la manera de sentir la música. Todo eso ha alimentado mi imaginario de una forma muy profunda.
Siempre he sentido una fuerte atracción por las texturas minimalistas, orgánicas, por los grooves sutiles y las atmósferas que dejan espacio. Pero con el tiempo, ese lenguaje se ha afirmado de una forma mucho más personal. Poco a poco he tenido la sensación de dar forma a un universo que me pertenecía plenamente, con algo más libre, más sensible y más inmersivo.
Llegó un momento en el que ya no quería pensar en temas aislados. Necesitaba dar vida a algo más amplio, más construido, más coherente. THERIOMORPHY nació de esa necesidad. Después de quince años de trayectoria, este primer álbum no llega demasiado tarde, llega en el momento adecuado. En el momento en el que por fin me siento capaz de proponer una obra completa, fiel a lo que soy artísticamente.
Presentas THERIOMORPHY como una escucha continua, casi como un viaje. ¿Qué querías que sintiera el oyente al entrar en este álbum y hasta llegar a su último tema?
Con THERIOMORPHY quería ofrecer una verdadera experiencia de escucha. Quería que el oyente tuviera la sensación de entrar en un mundo aparte, con sus propias texturas, su propia luz y su propio ritmo. Algo que no se sobrevuela, sino en lo que realmente se entra.
El álbum fue pensado como una progresión. Hay temas más aéreos, otros más orgánicos, otros aún más hipnóticos o más emocionales, pero todos forman parte de una misma travesía. Me gustaba la idea de que la escucha diera la impresión de pasar de un paisaje interior a otro, manteniendo al mismo tiempo un hilo invisible entre cada etapa.
Lo que quería, sobre todo, era crear una sensación de deslizamiento, casi de movimiento continuo. Que se pudiera escuchar el álbum de principio a fin dejándose guiar por las materias, las atmósferas y los detalles. Me gusta cuando un disco deja espacio a la imaginación, cuando no lo dice todo de forma frontal, sino que sugiere y abre.
Si el oyente siente a la vez una forma de evasión, de profundidad y de misterio, entonces creo que la experiencia está conseguida.
En este disco encontramos una mezcla muy personal de groove, misterio, texturas orgánicas y profundidad emocional. ¿Cómo definirías hoy tu lenguaje sonoro?
Hoy diría que mi lenguaje sonoro se basa en una búsqueda de equilibrio. Me gusta cuando una música puede ser a la vez muy depurada y muy habitada. Necesito que haya espacio, respiración, pero también detalles, materias, elementos casi táctiles que vengan a enriquecer la escucha sin recargarla.
El groove es central para mí, pero no de una manera demostrativa. Lo veo más bien como una tensión subterránea, una forma de hacer avanzar el tema con sutileza. También me gusta mucho trabajar las texturas orgánicas, las percusiones, los sonidos recogidos, los elementos que aportan una sensación de vida y de movimiento.
Al mismo tiempo, siempre necesito que haya una parte de misterio y una profundidad emocional. No busco solamente hacer un tema que funcione rítmicamente, también quiero que cuente algo más interior, que deje una huella, una sensación, casi una memoria.
Creo que eso es lo que mejor define hoy mi lenguaje: un equilibrio entre precisión y emoción, entre minimalismo y riqueza sensible, entre anclaje rítmico y una dimensión casi onírica.
THERIOMORPHY despliega un universo muy visual, casi cinematográfico. ¿Qué imágenes, qué sensaciones o qué paisajes interiores querías hacer nacer a través de este álbum?
Lo que quería hacer nacer era la sensación de entrar en un mundo paralelo, algo muy orgánico, muy vivo, pero nunca completamente definido. Me gusta cuando la música deja aparecer formas, materias, paisajes interiores, sin imponerlo todo. Siempre debe quedar una parte de misterio.
Con THERIOMORPHY imaginaba horizontes abiertos, luces difusas, movimientos lentos, casi flotantes, pero también algo muy terrenal en las texturas, en las percusiones, en la materia del sonido. Hay a la vez cielo, espacio, evasión, y también algo más carnal, más arraigado, más humano.
Quería que el oyente pudiera sentir imágenes sin que quedaran fijadas. Paisajes interiores, visiones casi cinematográficas, pero siempre con mucha sencillez. Me gusta la idea de que una imagen o un sonido puedan sugerir más a través de su contención que de la acumulación.
En el fondo, quería crear un universo a la vez inmersivo, sensible y libre, en el que cada uno pueda proyectar sus propias emociones, sus propios recuerdos, sus propias visiones.
Si el álbum da esa impresión de abrir un espacio interior, entonces creo que cumple su función.
Este lanzamiento marca a la vez tu primer álbum y los diez años de Curiosity Music. ¿Qué representa THERIOMORPHY en tu trayectoria y qué dice del capítulo artístico que abres hoy?
Para mí, THERIOMORPHY representa a la vez una realización y un punto de inflexión. Es un álbum que viene a cerrar un primer gran capítulo de mi trayectoria: quince años de creación, de búsqueda, de experiencias, de viajes y de afirmación artística. Necesitaba plasmar algo fuerte, coherente, casi como una síntesis sensible de todo lo que me ha construido hasta aquí.
Pero no lo vivo en absoluto como un final en el sentido de una parada. Al contrario, tengo la sensación de que este disco abre una nueva etapa. Hoy me siento más libre, más afirmado y más inspirado que nunca. Tengo todavía más ganas de componer, de buscar, de explorar y de llevar mi universo más lejos.
Este nuevo capítulo se orienta también hacia algo aún más vivo y más abierto a los demás. Ya estoy trabajando en muchos proyectos nuevos y en varias colaboraciones con artistas llegados de horizontes muy diferentes: cantantes, guitarristas, bajistas, percusionistas, productores. Tengo ganas de ir hacia una música cada vez más orgánica, a veces más acústica, manteniendo al mismo tiempo lo que constituye mi firma: el groove, las texturas, la materia y esa búsqueda de inmersión que me acompaña desde el principio.
En ese sentido, THERIOMORPHY es una conclusión, pero también un punto de partida. Cierra un ciclo con precisión y, sobre todo, anuncia algo muy vivo para lo que viene. Tengo la sensación sincera de que lo mejor está todavía por llegar. Y una cosa es segura: no voy a esperar quince años para hacer el segundo álbum.
Photography credit: Nacer Hamadi


