Crónica de Luminosity Beach Festival 2016

Hacemos un repaso del set más emotivo de Paul van Dyk tras su grave accidente en el ASOT.

La actuación tuvo lugar el 26 de junio de 2016 en el escenario principal del Luminosity Beach Festival, en la localidad neerlandesa de Bloemendaal aan Zee. Allí, Paul van Dyk reaparecía meses después del grave accidente que estuvo a punto de costarle la vida en el ASOT (A State Of Trance) 750 de Utrecht.

¿Qué pasó en ASOT 750?

Nos situamos en la Main Room de ese ASOT 750, el 27 de febrero de 2016. Allí, la leyenda del trance y dos veces nombrado Mejor Deejay Del Mundo por la revista Dj Mag, Paul van Dyk, realizaba un set enérgico, a la par que melódico, para unos fieles que abarrotaban la pista de baile en aquel instante. En un momento determinado, hacia la mitad de su set y cuando sonaban los acordes de su propio tema, “Lights“, Paul se subió a la cabina con la intención de agradecer al público el cariñoso reconocimiento que estaba recibiendo por parte de sus fans. 

Tuvo tan mala suerte que pisó en una zona que estaba hueca y fue a caer al vacío por un agujero.

Sin embargo, el alemán tuvo tan mala fortuna que pisó en una zona que estaba hueca, únicamente con un paño negro que la cubría, y fue a caer al vacío por el agujero, desde una altura de más de 6 metros, ante el estupor de los allí presentes. En esa terrible caída, que puedes ver en el vídeo a continuación, Paul recibió un fuerte golpe en la cabeza, quedando inconsciente, motivo por el cual fue rápidamente trasladado en helicóptero al hospital. El deejay y productor sufrió una conmoción cerebral severa y la fractura de una vértebra. 

Un grave accidente que casi le cuesta la vida.

Armin van Buuren, organizador del evento A State Of Trance (ASOT), rápidamente confirmaba a los asistentes, en directo desde el Main Stage, lo acontecido, clausurando así este escenario y cancelando su set de cierre. Sin embargo, el resto de escenarios permanecieron operativos, puesto que el holandés entendió que clausurarlos no sería justo para el resto. Éste fue el mensaje que ASOT compartió a través de sus redes sociales: 

“Esta noche, Paul van Dyk se ha caído del escenario y está siendo trasladado al hospital. Él es uno de los héroes de ASOT, y es por eso por lo que cerramos el Main Stage. El resto de escenarios permanecerán abiertos hasta las 6”.

La terrible noticia cayó como una losa sobre el mundo del trance en general, y sobre los millones de fans que Paul van Dyk posee alrededor del mundo en particular. Los días posteriores fueron un devenir de noticias y rumores, y se llegó a plantear, incluso, la posibilidad de que el legendario artista alemán había fallecido. 

Sin embargo, a pesar de que Paul permaneció varias semanas en coma y que se temió, en numerosas ocasiones, por su vida, lo cierto es que esta terrible historia tuvo, afortunadamente, un final feliz. No exento, por supuesto, de un proceso, verdaderamente único, de superación personal. 

El camino hacia la recuperación

Y es que la leyenda del trance tuvo graves problemas en el cerebro, la espina dorsal y la columna vertebral. En el primer diagnóstico que los médicos dieron a su madre y a su esposa Margarita, les comunicaron que tendrían que estar muy felices si los órganos que le mantenían con vida siguieran funcionando. Una vez que esto se confirmó, el diagnóstico definitivo fue claro: lesión cerebral traumática, lesión espinal grave, columna vertebral rota en dos secciones, numerosos hematomas y una herida profunda en la parte posterior de la cabeza.

El artista alemán, que aún hoy, más de cuatro años después del suceso, no recuerda nada en absoluto acerca de lo que le ocurrió (sólo recuerda que dio un paso sobre algo no sólido mientras interactuaba con su público), tuvo que estar en silla de ruedas durante las primeras cinco semanas después del accidente, y por los daños sufridos en el cerebro tuvo que aprender a caminar, a comer y prácticamente a hablar de nuevo. 

Después de ese largo periodo, el maestro del trance abordó el trauma físico y psicológico que sufrió después del accidente durante una entrevista en el ADE (Amsterdam Dance Event). En la misma, mostró su malestar con la empresa organizadora del evento, aduciendo la falta de interés de la misma por su estado de salud tras el accidente, así como por las deficientes medidas de seguridad en el escenario principal. Por todo ello, fue finalmente indemnizado con la cantidad de 11 millones de euros, en un acuerdo arbitrado contra los organizadores del evento, ALDA Events B.V. 

Además, tras su recuperación, el alemán lanzó el que, en aquel momento, era su octavo álbum de estudio, titulado From Then On, un año y medio después del accidente, y que incluía tracks tan significativos como Touched By Heaven, título que hace referencia a su milagrosa vuelta a la vida

Luminosity Beach Festival 2016, el set más emotivo de su carrera.

Después de una aparición testimonial en el Dreamstate del EDC (Electric Daisy Carnival) de Las Vegas, el 19 de junio de 2016, hemos elegido este set de Paul van Dyk porque fue su primera actuación completa, de dos horas de duración sobre un escenario, tras su terrible accidente. Y además, como él mismo ha declarado, por ser el set más emotivo de su carrera. 

Aquella edición del festival fue muy especial. A pesar de contar con tres días de duración, todas las miradas estaban puestas en las 19.00 horas del domingo, 26 de junio. Era día de Elecciones Generales en España, pero muchos españoles habían preferido viajar para comprobar, in situ, las evoluciones en cabina del artista alemán, máxime tras su milagrosa recuperación. 

Paul apareció en cabina y un revuelo inmenso recorrió cada uno de los rincones del escenario principal.

Un histórico sold out había precedido a su actuación, y cuando Paul apareció en cabina, un revuelo inmenso recorrió cada uno de los rincones del escenario principal. Pancartas, aplausos, gritos de alegría y de ánimo, llegados desde todas las partes del mundo con la Trancefamily, formaron parte de unos primeros momentos que quedarán marcados para siempre en la historia de los sets más emocionantes de trance. 

Y a pesar de que erró en algunas de sus mezclas (no debemos olvidar que Paul había vuelto a nacer), la magia, que siempre le acompaña, volvió a quedar patente en esta ocasión. Ataviado con gorra y gafas de sol, dio paso a una sesión muy completa, deleitándonos con el “sonido Van Dyk”, ese sonido inconfundible que puedes reconocer con los ojos cerrados, y que es la mayor de las credenciales que cualquier deejay puede presentar.

Por delante, dos horas de ensueño en las que pudimos observar, desde el principio, a un Paul algo tenso, tremendamente concentrado, sabiendo la importancia de su set en aquel instante. Siempre impecable con su música, consiguió llevarnos, poco a poco, hasta la locura colectiva. Una sensación de felicidad se fue apoderando de sus fans, que llenaban la pista en su totalidad. Brazos al cielo, ojos cerrados para sentir aún más su música… Paul supo muy bien cómo transportarnos al clímax de esas sensaciones. Todos juntos al ritmo de sus melodías, de sus subidas y bajadas, de su característico bombo, de sus drops y de sus breaks

Magia, luz, color, vibraciones positivas y Paul van Dyk de regreso a los escenarios con el set más emocionante de su vida. ¡Qué hermosa experiencia poder vivirlo! 

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