Una propuesta que sitúa la música, el entorno y la experiencia compartida en el centro del proyecto
Los pasados 29 y 30 de mayo se celebró en Atarfe (Granada) una nueva edición de RIT/MO, el festival de música electrónica de aforo reducido que, desde las faldas de Sierra Elvira, continúa desarrollando una propuesta basada en la calidad artística, el cuidado del entorno y una experiencia alejada de los formatos masivos.
Durante dos jornadas, asistentes procedentes de distintos puntos de España y Europa se dieron cita en un enclave natural singular, para disfrutar de una programación musical que reunió a algunos de los nombres más interesantes de la electrónica contemporánea, junto a artistas nacionales vinculados a la identidad del proyecto.
La edición de 2026 contó con la participación de artistas como John Talabot, Lena Willikens b2b Vladimir Ivkovic, DJ Masda, Binh, Sugar Free, Aurora Halal, Kim Ann Foxman, Sleep D, Vlada, Konduku, Lukas Wigflex o Melina Serser, entre otros, distribuidos entre los escenarios MORDISCO y LATIDO.
La programación volvió a combinar diferentes sensibilidades dentro de la música electrónica actual, desde propuestas más orientadas al house, el techno o el trance, hasta sonidos más experimentales y difíciles de clasificar, manteniendo una de las señas de identidad del festival desde sus inicios: la convivencia de estilos y públicos diversos dentro de una misma experiencia.

Un modelo basado en la calidad artística, la atención al detalle y la puesta en valor del patrimonio natural
La propuesta visual del festival fue otro de los aspectos destacados de la edición. El diseño lumínico de ambos escenarios apostó por integrar árboles, senderos, laderas y formaciones rocosas dentro de la experiencia visual, utilizando el propio paisaje como parte activa de la escenografía y reforzando el vínculo entre naturaleza y música que caracteriza a RIT/MO.
La edición de 2026 contó, además, con la participación de la artista contemporánea Hodei Rodríguez, cuya intervención artística, compuesta por una serie de máscaras distribuidas por distintos puntos del recinto, invitaba al público a interactuar con la obra y formar parte de ella a lo largo del fin de semana.
Entre las mejoras incorporadas este año también destacó la ampliación de las zonas de descanso y contemplación del entorno, incluyendo una nueva área situada junto al mirador natural del recinto, concebida como espacio para la pausa y la convivencia entre sesiones.
La organización mantuvo, igualmente, diversas medidas orientadas a reducir el impacto ambiental del evento, entre ellas la distribución gratuita de ceniceros de bolsillo reutilizables para facilitar la correcta gestión de residuos dentro del espacio natural.
Uno de los aspectos más valorados volvió a ser el ambiente generado por una comunidad de asistentes que crece edición tras edición, y que combina la fidelidad de quienes regresan cada año con la incorporación de nuevos públicos atraídos por una propuesta que sitúa la música, el entorno y la experiencia compartida en el centro del proyecto.
Con esta nueva edición, RIT/MO reafirma su apuesta por un modelo de festival basado en la calidad artística, la atención al detalle y la puesta en valor del patrimonio natural de Sierra Elvira, consolidando a Atarfe como uno de los puntos de encuentro de referencia para la cultura electrónica independiente en el sur de Europa.



