Hay aniversarios que se celebran mirando hacia atrás. Y luego están los que sirven para comprobar hasta dónde ha llegado un proyecto en apenas un año
El 5 de septiembre, LOOP celebró su primer aniversario en FABRIK y, desde primera hora de la tarde hasta bien entrada la mañana, dejó claro que la marca ya ha conseguido algo más difícil que reunir un buen cartel: construir una identidad reconocible dentro de la pista.
La tarde comenzó en el Open Air, con Wololo Soundsystem abriendo el recorrido y una programación que fue aumentando progresivamente la temperatura. Lilu, Solardo, Tony Guerra, Fran Ares y Diego Delgado fueron poniendo las primeras piezas de una jornada que todavía tenía muchas horas por delante. A esas alturas, FABRIK ya empezaba a cambiar de ritmo y la sensación era la de estar entrando poco a poco en una noche que iba a ir de menos a más.

En el Main Room, Javi Reina b2b Overman y Cuartero tomaron el relevo antes de que Fleur Shore y Mason Collective terminaran de llevar la pista hacia un terreno cada vez más físico. LOOP juega precisamente ahí, en ese espacio donde el house y el tech house pueden convivir sin necesidad de etiquetas demasiado rígidas. La pista manda y los estilos se adaptan a ella.
Pero había un momento especialmente esperado.
A las 03:00, The Martinez Brothers se hicieron con la cabina.
El dúo neoyorquino no necesita demasiadas explicaciones cuando tiene delante una pista como la de FABRIK. Su manera de entender el house pasa por el groove, por la interacción constante con el público y por esa capacidad para convertir un set en un organismo que se mueve por sí solo. Durante dos horas, la pista respondió a cada giro y la celebración adquirió definitivamente otra dimensión.
Después, Ilario Alicante recogió el testigo para llevar el Main Room hacia un terreno más intenso. Era el cierre de la sala principal y también uno de esos momentos en los que la noche deja de ser una celebración de aniversario para convertirse simplemente en lo que debe ser una buena noche de club: música, pista y horas que dejan de importar.
Pero LOOP tenía otra historia ocurriendo simultáneamente.

En Crystal 360º, Stereo Productions celebraba sus 25 años. Alex Atenciano y Alexander Som fueron abriendo un recorrido que desembocó en uno de los momentos más simbólicos de la noche: Chus & Ceballos regresando a FABRIK, la casa que los vio crecer, para celebrar un cuarto de siglo de Stereo Productions.
Y ahí había algo especialmente bonito.
Mientras LOOP celebraba su primer año, Stereo Productions celebraba veinticinco. Dos aniversarios separados por generaciones y contextos diferentes, pero unidos por una misma idea: la capacidad de la música electrónica para crear escenas, comunidades y lugares a los que volver.
A las 04:00 llegaba Chus & Ceballos, seguidos por Technasia, y finalmente otro Chus & Ceballos, esta vez en formato b2b con Technasia, para cerrar la sala a las 06:30. Un cierre que resumía bastante bien el espíritu de la noche: tradición y presente compartiendo cabina sin necesidad de competir por protagonismo.

Cuando una fiesta cumple un año, todavía es pronto para hablar de legado. Pero sí es suficiente para saber si existe una dirección.
Después de esta noche, LOOP parece tenerla.
Porque lo interesante del primer aniversario no fue únicamente tener a The Martinez Brothers, Ilario Alicante, Mason Collective, Cuartero, Technasia, Chus & Ceballos y compañía en el mismo cartel. Fue comprobar cómo todos esos nombres podían formar parte de un mismo relato y cómo las distintas salas de FABRIK podían funcionar como capítulos diferentes de una misma noche.
Salí de allí con una sensación bastante clara: LOOP no está celebrando que ha cumplido un año; está empezando a demostrar qué quiere ser.
Y quizá esa sea la mejor manera de celebrar un primer aniversario.
Seguir girando.



