A propósito de ‘Esto no acaba… hasta que Fatboy cante’

Critica del periodista Fernando Fuentes sobre el libro publicado por la editorial Banizu Nizuke.

Hablar de
Norman Cook es, inevitablemente, invocar al arquitecto absoluto de esa feliz anomalía noventera que llamamos Big Beat. Sin embargo, reducir su imponente figura al sampleo hiperbólico y los bombos gordos de su alias Fatboy Slim es quedarse en la superficie de un océano cultural mucho más profundo, orgánico y militante.

“La editorial Banizu Nizuke firma un acierto mayúsculo al publicar ‘Esto no acaba… hasta que Fatboy cante’ “.

Se trata de un artefacto literario imprescindible que no solo funciona como biografía fidedigna, sino como un impecable mapeo de la cultura pop y de club de las últimas cuatro décadas.

“El libro acierta al diseccionar al Cook pre-electrónico”.

Nos sumerge en esa Gran Bretaña gris de los setenta donde el glam y la rabia del punk moldearon su ADN. Una escuela de vida marcada a fuego por el antifascismo militante de sus amados The Clash. De ahí al pop sofisticado, inteligente y de marcados ideales marxistas junto a Paul Heaton en The Housemartins solo hubo un paso orgánico, tejiendo himnos con el jangle pop de fondo mientras se tuteaban con The Smiths.

“Este libro es un recordatorio de cómo la música de baile se construyó desde la actitud, el eclecticismo y el respeto a la raíz musical”.

Pero lo que verdaderamente nos atrapa a quienes respiramos en clave de club, y donde el texto alcanza su clímax narrativo, es la transición. El viaje de vuelta a los platos. Desde la frescura multicultural de Beats International -donde Cook ya demostraba una maestría innata para licuar dub, funk, disco y hip-hop sin despeinarse- hasta la eclosión definitiva del sonido de Brighton.

“Se trata de un artefacto literario imprescindible que no solo funciona como biografía fidedigna, sino como un impecable mapeo de la cultura pop y de club de las últimas cuatro décadas”.

Este libro no es solo nostalgia para los coleccionistas de vinilo y el sudor de pista, es un recordatorio necesario, riguroso y apasionado de cómo la música de baile se construyó desde la actitud, el eclecticismo y el respeto a la raíz musical. Pasen, lean y, sobre todo, no dejen de bailar.

Calificación: 8 de 10.

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