Hay artistas que entienden la cabina como un punto de control y otros que la convierten en un cuerpo en movimiento. wanük pertenece a esta segunda especie. Nacido en Argentina, con un recorrido vital que lo llevó por Nueva Zelanda, Australia y ahora por una Europa que transita entre Barcelona, Milán, Ibiza y otros lugares, su proyecto se aleja del formato clásico de DJ set para acercarse a una experiencia más física, más escénica y más performativa.
Su pasado como baterista atraviesa cada decisión: la forma de producir, la manera de interpretar sus tracks en directo, el peso de la percusión, el groove, la energía que busca generar en la pista. Entre melodic techno, afro techno e indie dance, wanük construye una identidad que no se conforma con una etiqueta cerrada. A eso se suma una imagen visual muy reconocible, marcada por el uso de la máscara como símbolo, frontera y mensaje.
Además de su trabajo como artista, wanük impulsa PRISMATICA, un colectivo que reúne DJs y live acts dentro del espectro house y techno, con una mirada abierta hacia nuevos talentos y formatos en vivo. Hablamos con él sobre ritmo, identidad, escena, curaduría y esa necesidad de llevar la electrónica más allá del sonido.
¿Cómo presentarías el proyecto wanük a quien todavía no te tiene en el radar? Vienes de Argentina, has pasado por Nueva Zelanda, Australia y ahora te mueves entre Barcelona, Milán y otros puntos de Europa, pero tu propuesta no es solo la de un DJ set clásico: hay producción propia, percusión electrónica, pads, teclados, efectos en tiempo real y una parte visual muy marcada. ¿Dónde nace esa necesidad de convertir la cabina en algo más físico y performativo?
wanük es una propuesta en vivo distinta dentro de la electrónica. No busco solo ofrecer un set, sino una experiencia, casi un concierto en vivo, donde la gente no solo baile, sino que también conecte con lo que está pasando en el escenario.
También nace de una necesidad mía de conectar con la gente y con lo que pasa en la pista de baile. Me interesa generar un intercambio de energía. No quiero estar simplemente reproduciendo música, sino interpretándola, habitándola y compartiendo ese momento con el público.
Ahora mismo estoy entre Barcelona y Milán, moviéndome por Europa, con foco también en Ibiza y otros lugares, intentando expandir el proyecto y llegar a nuevos públicos.
Tu background como drummer parece clave para entender tu manera de construir la electrónica. ¿Cómo cambia tu forma de producir y de tocar en directo el hecho de venir del ritmo desde un instrumento real, no solo desde la máquina?
Sí, definitivamente mi background como baterista es clave. Empecé a los 15 años tocando rock, formando bandas y componiendo mis primeras canciones. Ahí empecé a entender la música desde el ritmo, el groove, el movimiento.
El paso a la electrónica fue un proceso. Durante años fui mezclando ambos mundos en distintos proyectos hasta llegar a este formato solista. Hoy intento llevar ese lado más orgánico tanto al directo como a la producción. En mis tracks se nota esa presencia del ritmo y de los detalles percusivos, y en vivo también se traduce en la forma en la que interpreto mis propias canciones.
También tengo la idea de expandir el proyecto más allá de lo percusivo: sumar otros elementos, acercarlo más a una lógica de banda e invitar músicos en vivo, como violín, voces, guitarra u otros instrumentos.
La máscara ocupa un lugar muy importante en tu imagen. No parece un simple recurso estético, sino una extensión del mensaje de wanük. ¿Qué significa para ti y qué papel juega dentro del proyecto?
La máscara es una parte muy importante. Más allá de sumar a la imagen o a la parte estética del proyecto, tiene un mensaje detrás. Durante mis shows me la quito en un momento determinado como una invitación a que la gente también se quite su propia máscara social, se libere, baile y conecte con su verdadero yo. Me interesa que el proyecto genere justamente eso: un espacio donde uno pueda soltarse, sentirse libre y expresarse de una forma más auténtica.
Tu sonido se mueve entre melodic techno, indie dance y afro techno, pero no parece buscar una etiqueta cerrada. ¿Qué elementos tienen que estar presentes para que una producción o un live set suene realmente a wanük?
Empecé produciendo melodic techno, pero desde el principio me llamó mucho la atención lo afro, sobre todo por la presencia de la percusión. Fui mezclando esos dos mundos y hoy también estoy explorando bastante el indie dance, especialmente por cómo te mantiene en movimiento y genera una energía constante en la pista.
No busco una etiqueta cerrada. Me interesa más que haya una identidad propia. Hay una base bastante rítmica, con un enfoque un tanto tribal, pero también una búsqueda melódica. Voy probando, fusionando estilos y dejando que cada track tome su propio camino.
Creo que ahí es donde se vuelve genuino. Siento que hoy en día está todo muy encasillado, muy categorizado, y me interesa romper un poco con ese molde.
Has actuado en espacios como Pacha, City Hall, La Nau, Forum Station, varios venues de Ibiza, Grandvalira en Andorra o SABI en Mendoza, y al mismo tiempo sigues desarrollando una carrera emergente. ¿Qué has aprendido de esos escenarios sobre cómo conectar con públicos distintos?
He tocado en contextos muy distintos y eso te obliga a adaptarte. Personalmente disfruto más cuando hay una pista activa, como en clubs o festivales, donde la interacción es más directa.
Pero más allá del contexto, mi energía siempre va a estar arriba. Intento ser auténtico en cómo vivo la música en el escenario, y eso suele conectar. Incluso en entornos más relajados, esa energía termina llegando y vuelve desde el público.
Cada lugar te enseña algo distinto. Hay públicos que reaccionan rápido y otros que necesitan más tiempo, pero cuando uno está presente de verdad y transmite desde un lugar honesto, la conexión termina apareciendo.
Además de tu música, eres fundador y curador de PRISMATICA, un colectivo de DJs y live artists dentro del espectro house y techno. ¿Qué espacio querías crear con este proyecto y cómo dialoga esa faceta de curador con tu propio camino como artista?
PRISMATICA nace con la idea de crear un espacio abierto desde el house al techno, donde convivan DJs y propuestas en vivo. Para mí era importante incluir el formato live, porque es lo que me representa. Justamente esa flexibilidad a nivel estilístico nos permite adaptarnos según el lugar y el tipo de evento que queramos organizar.
También hay una parte de curaduría que me interesa mucho: descubrir artistas emergentes, juntarlos y armar line ups que tengan sentido según el contexto.
Es una escena con mucho talento y pocas oportunidades, así que poder aportar desde ese lugar, dando espacio a otros artistas, es algo que me gusta mucho. Al mismo tiempo, PRISMATICA dialoga con mi propio camino porque me permite pensar la música no solo desde mi proyecto, sino también desde una visión más amplia de comunidad, escena y colaboración.


