Entrevistamos a Mateo Kingman

Entrevistamos a Mateo Kingman

El artista ecuatoriano nos habla de Astro/ Reescrituras, su último EP.

Tras un año de la publicación de su aclamado segundo trabajo, Astro, Mateo Kingman reconocido en la actualidad como una de las figuras más sobresalientes de la nueva generación de artistas latinoamericanos viene a hablarnos de su último EP Astro/Reescrituras. Con la colaboración de artistas como Javier Casalla de Bajo Fondo, Chancha Vía Circuito, Baiuca, DJ Raff y MIEL, el joven músico nos trae un remix de las canciones de su segundo álbum Astro, donde de nuevo, producción vanguardista, melodías de raíz y letras profundas van de la mano.

Música en plena pandemia

No podemos comenzar una entrevista en 2020 sin hablar, desgraciadamente, de la pandemia que estamos sufriendo. ¿Cómo están viviendo tanto Mateo Kingman como Ecuador está situación?

Ecuador atravesó por una situación muy difícil (realidad de muchos países) que fue lo poco preparado que estaba el país a nivel de salud pública para lidiar con una situación así, más al ser un país agrícola, se ha podido sostener medianamente gracias al campo. Personalmente, al inicio de la pandemia decidí aislarme en una montaña, construir con mis manos una pequeña casita/estudio y hacer música sin parar.  

Para los músicos es una situación muy complicada, sin poder hacer conciertos. ¿Qué futuro le aguardas a tu profesión, crees que volverá a ser como antes o habrá daños irreversibles?

No pienso mucho en esto, tal vez porque nunca he pensado mucho en el futuro. Siento que como creadores tenemos la oportunidad de reencontrar el impulso vital que nos permite crear y entonces así generar obras más genuinas en relación a nuestra realidad individual. 

“La sensación de recibir un remix es como la de abrir un regalo”

En cuanto ti, pronto presentarás Astro/Reescrituras, una  serie de remixes de canciones de tu álbum Astro. ¿De dónde nace esta idea, no te da miedo “estropear” alguna de las maravillosas canciones de este disco?

Me encanta la idea de destruir canciones para luego transformarlas en algo más. La sensación de recibir un remix es como la de abrir un regalo. 

En él colaboran Javier Casalla (Bajo Fondo), Chancha Vía Circuito, Baiuca, DJ Raff y Miel. Y entendemos que la elección de estos feats se debe a cuestiones personales, pero, musicalmente, ¿qué destacarías o cómo definirías a cada uno de ellos? (una frase de cada uno) 

Elegí los remixes que quedaron porque eran los mejores. Habían llegado como 12 reversiones y estas 5 son las mejores, desde mi visión. Fue hermoso por ejemplo, escuchar la voz de lucero en un contexto de cuerdas, tangueras, intensas, de la mano de una de mis grandes influencias de la vida Javier Casalla. Siempre fui fan de Dj Raff, cuando le escribí creí que ni siquiera me iba a responder, tomó religar y la convirtió en un viaje rítmico brutal.

Chancha Vía Circuito siempre hace de las suyas y en esta ocasión me sorprendió con la destrucción total de la canción que eligió. Baiuca, a quien conocí el año pasado en España y a quien admiro muchísimo, hizo un remix súper elegante, clubero y muy profundo. Y Miel, desde Ecuador, es un proyecto nuevo de dos chicos super jóvenes que la están partiendo, versionaron Puerta de Sal desde un contexto technero. 

Mateo Kingman, un habitual de los remixes

Ya has hecho remixes en otras ocasiones, es algo que parece disfrutas. Así que, si pudieses elegir una canción de la historia de la música para hacer un remix (y no existiesen los derechos de autor, claro). ¿Cuál sería y por qué? 

Alguna de las canciones de Lhasa de Sela. Siento que su voz es atemporal, que funcionaría increíble en nuevos contextos sonoros. Siempre me imagino su voz con otra instrumentación, otros arreglos y tal. 

Este álbum que remezclas, Astro, supuso un paso adelante en tu carrera. Pasado cierto tiempo desde su publicación, ¿cómo lo ves desde la perspectiva actual? ¿Qué supuso Astros para Mateo Kingman? 

Astro es para mí el darme cuenta de que la obra es una fracción de artista más el artista no es la obra. Astro es el reflejo de la temporalidad de un ser vivo, la traducción de un momento muy específico, de una búsqueda muy específica. Además es la primera vez que hago la música que realmente quiero. 

Beats, tradición y vanguardia

Y es que no es sencillo describir la música de Mateo Kingman sin recurrir a etiquetas. Vista desde dentro, ¿cómo es tu música?

Mi música actual sigue siendo una búsqueda de mi propio estilo, de esa forma de hacer música que en algún punto espero que sea única, solo mía. 

En Ecuador existe una rica cultura musical, qué aúna tradición y vanguardia. ¿Cómo la describirías tú y qué destacarías de ella?

Hubo un momento en que los artistas necesitamos identificarnos con algo que no fuera solo lo externo. Ecuador es una especia de isla en medio de grandes referentes latinoamericanos. Siento que al dejar de ver hacia fuera y cuando empezamos a redescubrirnos, encontramos particularidades hermosas con las cuales jugar y entonces ahí si abrirnos a lo global. 

“¿A quíen en el mundo no le gusta bailar?”

Y en el otro sentido, ¿qué crees que le falta para llegar al nivel de otras grandes escenas latinas?

Creo que nos faltan plataformas que profesionalizan el sector. Disqueras, bookers, management especializado y todos esos factores que componen las industrias desde la cara no tan artística. Siento que música hay.

Y desde otro enfoque, parece que la escena latinoamericana global se está posicionando como una de las más importantes del mundo. ¿A qué crees que se debe su crecimiento y éxito?

Porque el reggaetón tiene una célula rítmica milenaria, de los ritmos básicos de África, súper bailable. Y ¿a quién en el mundo no le gusta bailar? 

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